A Diego de Villarroel



Amigo Diego: Observo en usted, desde hace largo rato, pues leo sus crónicas, profecías y afán de problematizar teóricamente hechos y circunstancias de la historia y el «ser», puntos de coincidencia y de separación. Usted es inteligente, pero a veces se hace unos líos espantosos por querer colocarse en un pedestal ante el hombre social y concreto, que es el que importa. Usted desea que se le reconozca como un hombre superior, avatarizado, por encima de la injusticia y las mediocridades de este siglo y de los individuos particulares que las expresan.


No criticaría eso porque el hombre sin ambición y sin autoestima es una tumba y un semillero peor de negatividades para el hombre necesario, productivo y ambicioso, que todos debemos cultivar en nosotros mismos. De todos sus artículos, el publicado bajo el epígrafe Crónicas Avatarizadas (6) del 10 de agosto del 2005, me decepcionó porque, queriendo o no queriendo, ya cayó en el juego que los mismos «pendejos, frijoleros, radiobembas» (sic.) en «las listas y grupos de internet» (sic.) patrocinan. Y lejos de reaccionar, con amor y sabiduría, usted lanza epítetos llenos de pasión hostilizadora, esoterismo supremático y determinismo social deplorable.


En sus sincretismos doctrinarios, en la utópica propuesta de Espíritus Avatarizados Alfa y Beta, no tiene un lugar la vida («biomasa corporal») y las necesidades de las etnias y la gente hambrienta, aludiendo el interés por ella, como «argumento sensiblero y maternalista» (sic.), característico de la Era del Acuario. ¿Quién le «dicta», o qué lee, que tan profuso es al elaborar tales filosofemas? Ni aún en el Libro de la Urania, en sus varios miles de páginas, sobre gobiernos invisibles, he hallado una orientación tan extremista... Bien, esa tradición, sin misericordia, no la conozco, no la admito, cuando mi curiosidad y afinidad espiritual me lleva a leer, o rememorar a Maestros representativos de un saber cósmico-universal con que yo rompa, por generosidad de conciencia, mi interés inmediato-sociológico por el «hic et nunc» y sus exponentes a quienes prefiero ya, por costumbre, como neo-marxista, socialista libertario que soy; pero, soy suficientemente sensible, para dialogar con kabalistas, tantrikas, poetas y comunicadores que poseen, más que un lenguaje teórico, admito pues a los poseen la habilidad intuitiva creíble y que se valida cuando enuncian la esperanza ya que no son meros presdigitadores de realidades ultrasensibles y transmundanas.


Desde mi apertura, planifico todo (hasta mis ideologías de consuelo, mis nexos colaborativos con otros, el legado a mi familia, a mi pueblo, a mis vecinos amados). Ahora bien, por esto, amigo Diego, yo no puedo utilizar mis trincheras ideológicas y personales para dar palos a diestra y siniestra, a riesgo de quedarme hablando solo. Hay que partir de la idea de que hay que contribuir al avance del hombre concreto, que es mi vecino y mi conciudadano. Los «iluminados» suelen quedarse en sus torres de marfil y su solipcismo egoico, desde las cuales creen que gobiernan al mundo con discursos y teorizaciones que, en el fondo, no son universalmente verificadas por otros pensadores.


Coincido en muchas cosas con usted. Lo leo entre líneas, no sólo para admitir sus aciertos, como para no tragarme sus equívocos. Es triste pero parecemos vivir una Era Imperial de los Hombres-Bestias entronizados en los gobiernos (desde Bush-Cheney, a los desarticulados regímenes de Hussein, Milosevic, etc., los mulah tribales del fundamentalismo, los suicidas, etc.), gentes que, por encima del ciudadano pobre, sin educación y sin opciones, organizan sólo ejércitos y grupos paramilitares, genocidas, regímenes de miedo, tortura, pandillas y triunfalismo hedonista, mascaradas de democracia y sinarquismo, donde, al parecer, todo el mundo está feliz con su fútbol, su raggaetón, su telenovela y sus alienaciones festivas.


Me pregunto qué relación tiene todo ello, su crítica del Acuario y su alegada formulación del nazismo, con una canción de amor que en los mediados de 1960 escuché grabada con el grupo de Hue Corp., «Let the Sunshine In» y «Aquarius». Para mí, todos sus ideas serían algo más que «flatus vocis» y retoricismo discursivo si se empotraran, en rigor, en la misma tradición y oralidad que llama a las cosas por su nombre: la «aritmética democrática» post-acuariana a la que llama «epsilona» por sus creadores, es la democracia burguesa-capitalista en la que ha quedado preso, sin opciones, el pueblo trabajador. Alfa, betas y gamas son las élites de la burguesía que camuflajea sus verdaderos intereses y lo inclina todo a su propio provecho: si dice que las mayorías son prescindibles, ¿hay, pues, por despectiva ausencia de humanidad, que explotar al epsilón, proletario, a los clasemedieros, que ahora en sus términos, cuasi redentoristas, se han tornado en los pendejos, frijoleros y radio-bembas? ¿Fin del diálogo y la historia?


Tenga mejor la humildad de accederlos, oír cuando más entonados están con un discurso motivador; conozca más sobre el potencial reinvindicador que tales grupos tienen en sí, sepa seleccionar sus voces una vez salga de sus altares transmundanos, y verá que sí entienden que hay lucha de clases, etnocidios, injusticias brutales, muchas de las cuales son artificialmente creadas por los que más «iluminados» se creen y ostentan algún poder y privilegio. Contribuir a ideologizar, con herramientas teóricas apropiadas, es liberar y reorientar a los que están, por de pronto, desinformados, alienados y cautivos en la desigualdad social y la pobreza.


Conste que doy la ventaja a usted: es obvia su sensibilidad, su inquietud y su deseo de un mundo mejor, más lúcido y feliz; pero, ¿para quién si la humanidad, casi en pleno, a la que asigna una ineptitud evolucionaria, no ha sido explicada como históricamente determinada por los accidentes sociales de la pobreza, y más le complace ir echándole la culpa de sus comportamientos «simiescos» (sic.) y contraponiéndola a sus imaginarios epítomes de perfección humana, los casi dioses «hombres avatarizados» de los que habla? ¿Quiénes son éstos? ¿Cuál es su propuesta de acción para el mundo? ¿Son una nueva o legendaria aristocracia, ya menos física, que ultramundana, a la que habrá que ceder paso, admitir sus gobiernos, el derecho a que exterminen a otros como moscas y a pontificar ex-cathedra?, etc.


¿Cómo es que si reconoce que los mamíferos, intelectualmente incompetentes, de las clases ricas, aún ellos van a Harvard y Princeton y pasan por superiores siendo torpes, no entiende que esa aritmética democrática (del voto inocuo, partidos sin sentido y grupos de poder) no tiene una explicación más determinada y local para la situación actual de la sociedad que los supuestos rayos del Acuario y las energías del más allá?


Y si así fuera, ¿qué sucederá? ¿Vendrá un cataclismo? ¿Cree en el fin del mundo o propondrá, como Strauss durante la II Guerra Mundial, el derecho jurídico de los «alfas y betas» a suprimir a los epsilones, aniquilándolos en apocalíptico Grand Finale?


Sin galas de iluminado ni avatarizado, en la tradición de los «sensibleros y maternalistas», yo tengo mi propia propuesta: sumemos un poquito de amor y astucia al conocimiento, a la colaboración social, a la organización política y aún al saber intuitivo del cosmos, y veremos que es más fácil unir voluntades, sin demagogia, que espantar con ideologías seudo-nazis, nacidas del viejo iluminismo ultramontano. Evitemos hablar con palabras de Pontífice. Seamos más coherentes al leer a los filósofos que nos precedieron. Recordemos que hoy cualquiera crea un ultra-Sistema donde todo parece lógico y científico, excepto el amor auténtico para la Humanidad. El mercado editorial está lleno de autorcillos de dianética, esoteristas de chepecherepe y otras parafernalias. No sea uno de ellos, por favor.


Se lo digo desde mi más triste paradoja: el poeta más dolido de la Tierra, pero el más encabronado.



CARLOS LOPEZ DZUR


El Zorro


http://carloslopezdzur.galeonblogs.com/



Posdata: Sin necesidad de prescindir de sus símbolos y referencias cósmico-avatarisoides, usted sería más útil como poeta que como filósofo. Así, como poeta, se le comprendería más. La poesía es más humilde gracias a su riqueza de contextos, perspicuados senderos, acomodos persuasivos e inagotabilidad polisémica; no se le harían demandas tan concretas sobre la crítica de sus fuentes y los detalles empíricos de su validez. Aquí mismo, donde usted pone sus cosas, he leído autores que comparten o citan textos del Libro Tibetano, autores como Isaías Garde o Manuel Lozano, que siembran esperanza en la humanidad y no tienen la necesidad de AVATARIZARSE y ofender a la perrada.

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