Zorro viejo: textos del por qué



Bendición de la zorreada

El lugar de la verdad no es el juicio:
Martin Heidegger

Bendita sea la zorra-madre que me parió
y la cautela zorreada que me salva.
Del pantano nutricio me dio su lenguaje.
De sus pisadas de vulpeja, sus verdades
y pezuñas; arcilla de lícuos pezones,
fue mi sustento hasta que mordí
al crecer, pan de mi soluto.

A su gruta en el desfiladero,
su cueva entre malezas, llamé mi casa;
al olor de su pelambre, mi refugio.

Bendito sea el ser salvaje
que me da naturaleza.

Echado en ser mundano me porfío,
me descubro aún lamido por sus besos
y por su lenguaje doy mis alaridos vivamente.

La bicha que me lacta con rugidos me cuida.
Con zarpacillos sin dolama me reprende
según crezco.

Grande como el cosmos es la dependencia
nutricia y lo que la madre instruye
por su hallazgo:
Dasein es la posibilidad junto al peligro.

Esta verdad es cimera como cumbre.
Grande porque no cabe en el juicio
y porque la dice la zorra de mis días:
madre-vida-en su totalidad.

3-2-1976 / De Heideggerianas

*

Zorro viejo

Ni la razón ni la intuición pueden captar
cabalmente el ser de lo que se encuentra:

Martin Heidegger

Porque, en oscuros corrales de mentira
y, en guaridas del monte,
mi rival hizo ciudades
y perjuró: ¡a la zorra, candilazo!
yo persisto con mi cabeza ancha
y con mi hocico agudo.

Soy un perro salvaje,
aún dueño de mi olfato.

Los entes manifiestos vienen-ante mis ojos
y yo no los persigo; pero a las aves de corral,
con cluecas mañas de Bezug
e hipócritas ardides, referencialidades,
yo sí las cazo, voy por ellas, las espanto,
las muerdo y que se vayan, digo.

Su humo incomoda mis zorreras.
Habitan cerca de mí
y a su aroma nauseabundo
yo detesto.

Tengo las orejas empinadas: ¡soy todo oídos!
y desnudo me deslizo con sigiloso paso
y me sigue la cola más larga que mis patas.

Largo y abundante, mi pelo y con él,
nazareo, nazco, crezco, muero,
¡pero ya son muchos los zorros desollados!

¿Y qué será? que me duele por instinto.
¡Pues que no soy intuitivo, entre otras cosas!
¡Que con dolor y con angustia aprendo!

Y a la gruta del desfiladero llamo geografía
y serme-anticipado en mi avanzar, astucia,
mi gramática parda, lo aprendido...

Porque, en oscuros corrales de mentiras,
me exigieron que sea yo su buen vecino
y adormecieron la zorra del sí mismo,
mi soluto, yendo a desollarla
a mis espaldas, aprendí a desconfiar
de entes a la mano.

El arte circunspecto del rechazo, a ver
en torno al zabulón de los corrales
y andar por el Umwelt de su Matoco,
he aprendido.

El mundo circundante de estos invasores
del estero es mi peligro: falsos e inconstantes
son como el yagrumo.

Necios quieren mis zorrillos,
mansa, mi hembra, crédulas las niñas de mis ojos.
Van a zorrear mi madriguera con sus corrales,
van a canjear mi astucia por razones
y yo persisto con mi cabeza ancha
y con mi hocico agudo.

12-1-1976 / De Heideggerianas

*

Zu-sein / Habérselas

Util es todo aquello de lo cual uno
se puede servir:
Martin Heidegger


Zorrillo tonto, despojado, soy.
Clueco entre nidales y empalizadas
pío, zafacón del tenderal, huérfano perdido,
ser en extravío, cantáro lleno
de todo y nada, en zafariches, muino.

¿Dónde estás, Pastor,
que en descarrío te llamo?
¿Cuál es tu presencia, Zorro viejo,
que en el lenguaje me pierdo, sin sustancia?

Enséñame, Zu-Sein, los quiénes
a que hablo, si soy relativamente a
no sé qué mansedumbre.
El rasero me trajo de narices.

Si el existir es habérselas no existo.
Si encarar es vivir yo estoy agonizando.
Si hacer frente es palpitar, yo estoy inerte
y me apago en el mundo tenebroso de los útiles.

¿Dónde estás entre el Delfín y el Cisne,
dónde te constelas que no te veo
ni en el Sur ni en el Norte?

Zorro viejo, padre del perro bravo,
autor capcioso de la fuga
y rival de las cárceles del mundo,
muéstrame los peces con el cofre de hueso
y sus agallas salvajes y el poderoso escudo?

Díme qué existe debajo del pantano
y cómo se aúlla de rencor
en los desfiladeros.

4-2-1976 / De Heideggerianas

*

Posesión de la zorra

Que la necesidad carece de ley,
pues me gustas por necesidad y por ella,
desde ella, contra tí y tus pareceres.

Te zorrearé con colmillos debajo de tu ombligo,
venceré la urdimbrada de tus noches.
Con hocico agudo lameré de tus tetas.

Donde tengas un corral, destenderé
tu cama, rasgaré tus máscaras,
por olor puro de tu aliento,
por sudor sagrado
de tu sangre, vulpeja.

Que la necesidad tiene cara de hereje.
Que huirás de mí, que no querrás aullido
entre los pobres, alarido en soledad
de madriguera, ¡pues, pobre de tí
y tu oropel y tus tesoros de recompensa
en numerata pecunia!
vanas cosas son
si un salvaje te descubre,
que no sea yo,
que voy a preguntarte si me quieres,
que voy a subirme a tus muslos
y tus nalgas hasta que pierdas
el cobre y te delates
salvaje o malnacida
del estero
y el pantano.

13-4-1975 / De Heideggerianas

*

Pertenencia

Tú, fiera del gruñido que se oye,
eres más que leona con aliento,
más que onda sonora y que palabra,
más que el gesto.

Te oigo en las hojas celosas de tu paso.
Eres un zumbido de silencio.
En la maleza hoy descansas.

Tu energía se reposa con ojos cerrados.
¡Qué satisfecha estás, hembra,
del zorro y la gacela,
compañera del tigre,
cómplice del puma
y el leopardo!

¡Qué mansa eres
con la estrella del instinto!
Te olisco en la distancia
y me conforta tu aroma.
Uno para el otro
somos sin palabras.

2-2-1978 / De Heideggerinas

*

Orientación

... guided fantasy are useful shortcuts
to intuitive knowledge that is usually unconscious
or ignored:
Phyllis R. Koch-Sheras, Ph. D.

Por los rastros del zorro,
visualizo el alarido,
su temor que estremece.
Lo hallo en las palabras de la bruma
y enciendo mis ojos como llamas.

Sé la dirección por la que llega,
su avance-resuelto y mi paso
en vela se cuida de otros pasos.

La interpretación de lo visto
se pondera como un como
y divisa lo necesitado,
no a la mano.

13-4-75 / De Heideggerianas

*

Frag. 41.

Ya no resucita ni la guaja.
El vivo al que el hachazo dio en el lonco,
su cabeza pierde con el alma.
El pillete mamujea en la sangre y no vive.

Con el filo de la espada, ya se dijo:
Malditas sean las zorras con dos rabos.
Descreídos, los Oráculos de la Divina Botella.

El gigante se aupará sobre las catedrales.
Los virtuosos andarán a gatas
y masticarán el anamú y comerán
dulzainos yerbajos, serán como las bestias.

Al guabá litarán sus escrotos,
homicidas como Garín, hipócritas
con suerte de perdón,
como fray Juan Anacoreta.

No, ya no resucitará
la bella zorra de Monserrat,
Riquelme, la posesa, y pobre sea
en su homicidio y sin regreso.

Con el filo de la espada
ya no es posible la piedad ni la gracia.
El vivo en las cuevas del iluminismo,
si se pierde, no tendrá su regreso.

*

Frag. 42.

Tú no eres kantiana, Riquelme.
Eres una araña peluda, el beso
del guabá, fruta tronchada.

Proclamaste: la sustancia es sujeto
y el sujeto es sustancia
y se avalanzó contra tí,
llamándote posesa, matraco del demonio,
el juicio del poder
que cela su orden sacralizado
de infortunios.

Eres la zorra, adolescente hembra,
vírgen eras, curiosita, destemplada
como la bella sustancia
de la piedra preciosa que brillaba
y los muslos abiertos y la rosa.

Hablaste sobre las cosas en sí
(que son tu herencia hegeliana,
tu idealismo absoluto, el movimiento)
y eras demasiado graciosa
para que orejas de burro te oyeran
y los Midas de esos mundos
cortesanos de murria, percibieran tu gloria.

Eras una ninfa que decora
los jardines de Wilfrido, en Barcelona,
pese a que por tí nacía la leyenda feminista,
tu canto, y los juglares por tu causa,
dijeron: Vuelve a nacer, Hermosura,
vuelve a ser vengada, zorra-niña.


7-12-1990 / De Estéticas mostrencas y vitales

*

Frag. 49.


There Romulus and Remus were found
by a she-wolf, which had just given birth.
She took pity on the two children:

Pierre Grimmal

Con mi zorrita al lado,
no tuve miedo.
Apegado a su seno, estivándome,
supe que no existe el chamuco.

El dolor es medio sabio,
no sabio entero; la virtud
en el saber se origina.

Si ella evitaba la expansión
de cada mirada astuta echada
sobre el mundo, sus crías,
su madriguera, me adaptaba.

Entendía que escasea el alimento,
pero el amor compensa.
La piedad del animal es misterio.

No tuve miedo. Era impasible,
como el amor requiere;
era bravo también, ante el depredador
que violenta y te quita el territorio
y el lenguaje y te persigue.

Aún en las casas embrujadas
de la historia, la infancia de las cuevas
y del conocimiento, la noción
de astucia y autodefensa,
con bendición se nutren para el zorro
y encumbran las carlancas.

9-12-1990 / De Estéticas mostrencas...

*

Un cazador silencioso

En pos de su gacela fue
el innato prudente del silencio.
Su mirada la engendró con fieros ojos
y fundó laberintos entre sombras.

Así atrapó el dolor, agazapado.
La prisa fue alimento
después de la celada.
El cazador es un infiel
con la alegría.

Sus manos engordaron
como rudos chacales de Kagera.
El dominio del entorno:
como torvo envangelio de pezuñas.

En cambio, la mujer es
una dulce amenaza con sus dedos.
Lo mismo teje un cesto que palabras.

Quien viajaba en silencio
lejanías del abismo,
los parajes visuales de las cosas,
los ónticos contextos,
no pudo jamás
hacer el primer verso.

5-12-1970 / El hombre extendido

*

La zorrita

Me nutre, a diario, el vendaval
de unos ojos salvajes.
Son de mi hija, sangre soñadora,
que ya duerme.

La diablilla del porvenir está en su cuna, mi alegría.
Al lado, cómplice del mismo recodo de su nido,
su madre, cuyo torso respira tan suave
y adorable como el primer día,
¡oh, madre dormida!
y adoro sus túrgidos senos.
Los beso.

Canta su corazón tras lindos huesos
y lo terso de tu piel es mi cosmos.
montículo de musgos, su sexo,
que es mi Rezo para la multiforme diversidad
de la Natura y templo al que voy,
apasionado de epicureísmo,
ya no a creer, con tonto rito,
sino a sentir para el afianzamiento.

Me hundo debajo del ombligo
y se devuelven, célula por célula,
sus más profundas certidumbres
y con ellas me oriento.

Me revuelco a gusto dentro del lodo cósmico,
porque creo en sus semillas y en su testimonio,
la Hija que me has dado es mi fe
y por ambas siempre hay semillas,
hijos con porvenir,
continuidades...

Octubre 1992 / El hombre extendido

*

Mama Quilla

Te dormirá tu madre Mamá Quilla
en una cestilla de tacuarembó
y te hará flotar como flor del mangle.
Y, con susurros, serás atraída
a las manos que más te quieren,
las suyas y las mías.

Menearé las tabas a prisa.
Jamás haré que el miedo crezca.

¡Qué bien nacíste que ya no hay sombras
ni miradas que nos acuse
cuando flama es la voz de la tribu
en el carbono!

Los hijos de la tierra te dirán
te quiero con la fuerza
con que hoy te lo digo
y coloco un tachigual
de algodón sobre tu cuerpo.

Tú adornarás mi calle y al mundo.
Aquí has nacido.

La mujer es una charca,
inmanentemente mía,
comundana de mi hallarse.
De las tumbas de la inmensidad
y los destinos de órbitas ajenas
o almiares transmundanos, te cuido.
Aquí eres la hija del maizal
y los útiles a la mano serán tuyos.

16-5-1981 / De El hombre extendido

Narrativa puertorriqueña


Escuela de Escritura

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