Cantos al agua-mujer / de Carlos López Dzur
Oyéndola (2)
A los charcos voy,
a Guajataca, a los pozos
del Culebrinas como jigüe
de raíces y juba de trigo.
Tan sólo por ver
que llega y mete su cuerpo
en el canto de las aguas
y del viento, me asomo.
Me baño en su lenguaje burbujeante
y humedezco con mis manos
su pétalo rosado de alegría,
su piel que tiene verbos,
su pelo al que sobran adjetivos.
Oyéndola (3)
Oyéndola, sus ojos siguen siendo
menos míos, se transforman
ignescentemente esquivos,
se pueblan de pajarillos
y miradas furtivas...
pero ya estoy aprendiendo
su secreto: ¡vocalizar
lo que ella diga, sin lamento!
Querer las destrezas motoras
de sus pies ágiles y pequeños,
seguir el acervo de sus manos
que hilan y tejen, ¡qué artesanas!
Ganaré así el derecho de besarla
y seguirla con mi corazón
prendido de un hilo.
La puerta
El beso será mi puerta.
Abriré mis labios a los suyos.
Con mi búsqueda visual
de los espacios, me quedaré
donde ella diga,
seré poco a poco sedentario;
el beso me hará casa
allí, donde lo quiso, y viviré
en su covacha de lenguaje
y me tenderé en el húmedo aliento
que me ofrezca,
salpicado de limo
por su causa.
9-17-1980 / Del libro La casa
*
La lluvia reparte amor
Haya llovido o no, llegaron a la orgía.
Y llueve a campo abierto y, en las calles,
la gente está llenando sus calderos.
Desde los cielos
una dulzura, cándida y jugosa, se vacía.
Casi todo corazón,
como si fuera excéntrico,
la intuición de las cosas intenta,
la persigue y, como por leche santa,
a todo adjunta su fuerza y vida.
Ninguno está seguro
¡pero la intuición basta!
La lógica, por argumentativa,
es tarro de clamores.
Está lloviendo a cántaros.
Las garrafas se rebosan caprichosamente,
llenas de desagravios y empirismos.
La libertad es la sustancia acuosa
tan fresca como pezones pubescentes
y labios y lirios.
La mente funciona esta mañana
sin acierto, sin pegar una,
yendo a las batuecas,
cuando intenta entender la duración,
la experiencia vital en madrugada.
La inducción lógica se ha cimentado
en nada, en vacío.
Mala es la generalidad que se valida
sin su raíz en los particulares,
sin estos avatares de agua cristalina.
Acá abajo
el terco como mula
tiene en la mano una jarra
y el más feliz, el bueno,
su vaso de contento.
Desde las cancelas, las niñas averiguan
si el placer las hará conejillos de Indias
yendose al desagüadero de sus calles
(las cuitas informuladas, silenciosas),
río abajo, sin señales...
¿Cuál es la naturaleza de esta lluvia
que reparte viejo amor, con nueva democracia,
por qué azota un dulce trueno,
su ánimo de luz y desaparece, en puntillas,
eyaculándose al parecer sobre el gran cántaro
de los cielos abiertos como muslos?
¡Está lloviendo a cántaros!
El grandioso evento, la lluvia misma,
es nueva hoy, ¿será nueva mañana?
11-9-97
(Publicado en La Blinda Rosada, España,
15 de julio del 2000)
*
Madre de las aguas
Sólo tú puedes ser diosa en los ríos,
náyade de los campos,
sólo tú, árbol de conocimiento
y real esperanza.
¡Tú desocultas lo que se esconde
en el azar y todo lo pones a raya!
Eres el ser extenso
más bello y luminoso;
eres niña y mujer y madre
y autora de los años
y las sabias tormentas
¡por eso se te invoca como vírgen!
por ser tan poderosa,
bruja, salvaje, Santa Bárbara,
independiente, alma que truenas.
En los eventos causales
eres la pera que no se pide al olmo.
Niegas al taimado sus caprichos.
El honesto fuete te pervive.
Te han dicho débil y te han esclavizado
pero, saben todos que eres
el ibris, la riqueza visible
y el gran salto
del dolor a la dicha,
de la fe a la creación concreta.
¿Ves por qué sólo a tí pido?
4-11-1983
*
Utiles a la mano
A Vicky, que siembra la planta de mapasúchil
en las macetas de su balcón
Más que percibirte con los ojos
me cautiva la tersura de tus manos.
Si me abrazas, suspendo la mirada
y soy un árbol
con la copa umbelada del mapago.
Arbol de tayuyo para colgar
tus flores y tus lotos,
soy cuando te veo sembrando.
Para tu flor de manitas, mis capullos
hechos dedos trenzan redes de marengos
volcándome en la mar de tu encanto.
Eres pescadora y traes mi regocijo
con olores de barro.
Tallado a besos por tus pétalos
a veces exploro teyacuas sobre las aguas.
Todo vibra con tus brazos,
soy pez de Tiamat que has reecontrado...
Llámame tuyo, Mapasúchil,
soy para tus manos, ya fruto, marañuela,
ente para tu ser y ser para tu ente,
mano de león, Cachorra solar,
lúbrico animal para tu amparo.
Más que percibirte con los ojos
te precomprendo en el caos
y, del cadáver de mis ojos cerrados,
saco las estrellas. Quiero verte.
Ni más ni menos que las tuyas
que han sido tulipanes giratorios,
ens perfectissimum, sustancilaidad,
diosa que nada necesita y que todo lo da
en el planeta de los besos y las manos.
pero sé que eres tú,
flor de manitas,
tú que siembras
las útiles flores de tus dedos
los dulces tallos
y raíces de sustrato...
8-3-1985
*
Los filósofos del agua
Me veo y me deseo
en los consuelos de estos viejos de ayer
que saben calcular a dónde vamos,
que no tienen infiernos atormentadores
ni destinos de condena.
Escriben su flecha sobre lo más dulce del seno
de la tierra: sus aguas, cambiantes y vivas,
y aún sobre la sangre de las estrellas.
Con amor se designan
y son agua, dijo Tales de Mileto,
y el apeirón es éter; pero la vida se origina
en los mares, en la sed dulce,
en la vibrante fluidez de las moléculas...
En estos héroes yo creo.
Y con las niñas de estos ríos
yo voy y escribo amor y canto.
11-9-97
*
Yo sé que los ríos cantan
Como un río eres,
pez de juba castaña,
azalea con colores de alga,
rosado y exquisito.
Yo río y no tengo el flujo de tu sílaba;
me complazco en mirar tus pasos.
Al querer tus chapoteos
y los gritos con que invocas,
regreso en cueras a las aguas
y echo el júbilo en la cuna de las ovas.
Desde los fondos del océano, tus cantos,
yo heretico, me inquieto y te imito.
Yo sé que los arroyos arrastran
tu innata lucidez y no te llevan,
permaneces, y tu linda desnudez
es el templo en los arrecifes.
Te buscaré, si me pierdo
en las fosas siniestras de lo oscuro,
por fortuna, eres un faro.
Tu canto, sirena de esperanza.
Ayer, en la cañada,
al pie de una cascada de tu ritmo,
tallé una flauta que imita la nostalgia
con tu sabiduría.
12-3-1979 / De El hombre extendido
*
Ibris
¿Ves por qué sólo a tí pido?
Sólo tú puedes ser diosa en los ríos,
náyade de los campos,
sólo tú, árbol de conocimiento
y real esperanza.
¡Tú desocultas lo que se esconde
en el azar y todo lo pones a raya!
Eres el ser extenso
más bello y luminoso;
eres niña y mujer y madre
y autora de los años
y las sabias tormentas
¡por eso se te invoca como vírgen!
por ser tan poderosa,
bruja, salvaje,
independiente.
¡Ojalá yo pueda ser,
extendido a los senderos
de todas tus memorias
y dar el fruto
de tu paz misteriosa!
Entonces, morderé del fruto
entenderé a la infinita serpiente:
¡la sabiduría tentadora, tu esencia!
4-11-1983
*
En los eventos causales
eres la pera que no se pide al olmo.
Niegas al taimado sus caprichos.
El honesto fuete te pervive.
Te han dicho débil y te han esclavizado
pero, saben todos que eres
el ibris, la riqueza visible
y el gran salto
del dolor a la dicha,
de la fe a la creación concreta.
*
Uterino río
Uterino río, jarra de cilios,
el pez en tierra llana,
será flor que te cante.
Seré sombra en la riba.
Acúname a donde vayas.
Sea tu morral mi rumantela.
En remolinos, entraré en tu quipe.
Llévame a la espalda
como espigas y viento que te siguen.
No me niegues tu choza sobre las navas.
7-13-1980 / De Tantralia
*
Señora de la mar
Las aguas han sido el testigo más fiel.
La mar es nuestro obsequio permanente.
Nunca se escapa, nunca se niega
a la voz con que se clama: ¡Vida!
Venus es su imagen de abundancia
y beberemos del OM venusino,
luna de versos, el lucero mayor
sobre cenizas: el Fénix.
Iremos a brazadas hacia ella
como pez que se cuela en luz
y reclama el ozono
y jamás tendrá hastío de su torrente,
sólo delicia en su amor y en su flujo.
Nos acariciará con dedos verdes,
como troncos que somos,
filtrados y humedecidos
en la Vulva Cósmica,
¡ah erótica Señora de la Mar!
Y cuando los soles descansen
como ombligos de sedimento que transitan
hacia el fondo del origen submarino,
bendito sea el primer AUM.
Ya no seremos dos,
Uno en el Todo, la mar de mares
*
Voz proteiforme (1)
Voz proteiforme
que todo lo navega y lo fluye
y lo lícua y lo transforma,
sumergida del hidrato, la poesía no díste
¡y qué dulce larva es para el huevo,
qué plancton, qué eucampia del zodiacus!
Y los peces, poetas submarinos,
pioneros navegantes de la estrofa,
serán como antenas flageladas.
En el plasma brutal de los espacios,
jamás se agota del profeta su lumbre cristalina.
Al contrario, se gotea, se aburbuja, se destila.
¡Todo sea por los depósitos de trípoli
y por dar protosomas a los vientos!
*
Voz proteiforme (2)
A la mar, protón de la canción
que la vida comunica, deltas sobran.
En su morada, descansan
protocráticos reyes del silencio
y despiertan a contar la ola de un poema
El discurso es el sistema melódico
del habla, porque protonauta es el agua,
mensajera y, protonautas,
las musas de los ríos
que hornean al pan lejano,
naciéndose de la mar
como sus hijas
y no hay cloacas seminales
para la sed de ser.
(A la mar, maestra, sacerdotisa,
debo lo que soy, aunque esté ausente).
*
Narrativa puertorriqueña