Berkeley cocinado en una novela web /
por Lic. Ektor Henrique Martínez



PRIMER RETAZO


VERUM IPSUM FACTUM: CONOCER NO ES HACER



Hace no muchos años, cuando yo recién ingresé a la universidad, cuando yo le daba rienda suelta a la lectura y, en el intento de saber si fue Cadmo o Dánao el que introdujo a su rancho el alfabeto púnico (o fenicio, pues), espulgando textos de historia para confirmar si acaso a Polifemo también lo habían bautizado (paganamente, claro) con el nombre de Gogmagog, mal —o bien, según sea el caso— gastaba el tiempo echándome a la boca de mis ojos espesas sopas de letras servidas en platos de papel. Había noches que me embobaba en la lectura y sin darme cuenta tropezaba con la luz de esa pelota de lumbre que se cuelga del cielo; me sorprendía el amanecer como al Chavo del 8, es decir, sin querer queriendo. Una vez consumado el voyerismo letrero la faena se repetía un día sí y el otro, por lo regular, también. Me adentraba en textos de todas layas y tallas, ásperos, entretenidos, rascuachones, prolijos en sabiduría.


Recuerdo que leía a autores cuyas obras eran casi insolubles para mi entendimiento, pero no las soltaba hasta lograba establecer conexiones lógicas entre lo que el autor decía y lo que yo entendía; lograda la deducción, la mengambrea se iba como se le va por la chutama la caradepapa a una vieja guanga. Eso me permitió no desviarme de las significaciones conceptuales de determinada teoría o de algún canon filosófico (léase, existencialismo, marxismo, etcétera). Lo más difícil para mi fue sopesar la dicotomía conformada por los dos grandes sistemas de pensamiento que desde antaño, de la escuela de Oxford a la de Paris ha generado y ha sido la causa de que — Heráclito y Parménides, San Agustín y Abelardo, la escuela de Oxford y la escuela de París— apologetas, partidarios y publicistas se enfrenten en polémicas, se agarren del chongo, se reprima, se eliminen vidas y se exterminen razas y pueblos. Me refiero al idealismo versus materialismo. Sancho y don Quijote, Marx y Hegel, el filósofo de la praxis y el escolástico metafísico, el ser y el pensar, la metáfora y el misticismo, y demás derivaciones, torcimientos y desviaciones.


Retomando la premisa antes expuesta, la novela del máster Carlos López Dzur, Berkeley y yo, se inscribe en esas dos concepciones del mundo. López Dzur ha escrito una novela con un enfoque auténticamente filosófico. Con la peculiaridad estilística que tiene la palabra (dixit Bajtin, al referirse a la prosa literaria) y a través de una forma autobiográfica ficticia, haciendo uso de una riqueza lingüística y, además, sin otorgarle concesiones al realismo literario que registra vidas acartonadas, el autor nos ofrece una obra que retrata de manera dramática el conflicto entre el ser y el no ser; la rivalidad casi esquizoide que enfrenta en el personaje principal a su «vergüenza cartesiana», su «arjé» berkeliano (es decir, un dios subjetivado) por una parte, y la cobardía de no aceptar como determinación del espíritu la existencia del mundo sensible; un debate interno de la conciencia «superyóica» del personaje protagónico, adiestrada e indoctrinada para adorar falsas representaciones y fetiches abstractos, creados en los talleres, aulas, oficinas y cubículos de la gran vanguardia pequeñoburguesa que vive y sobrevive gracias al patrocinio y orientación del mecenas Yorch Berkeley, cuya filosofía ha renacido como «paradigma neoliberal y globalizador» y que se vende o se endosa como «estrategia del éxito gerencial», solo aplicable en el campo de la «meritocracia competitiva».

López Dzur publicó recientemente en páginas electrónicas esa última novela suya titulada Berkeley y yo. La estructura narrativa de esta obra tiene un valor poético y asimismo está dotada de una semántica del pensamiento que invita a la reflexión.


La novela puede ser leída en: Berkeley y yo


* El autor de la reseña, abogado, profesor universitario de Literatura, crítico y poeta, es Ektor Henrique Martínez, quien reside en Tijuana, Baja California, desde donde escribe y organiza el website El Charkito.



Otros enlaces


El Charkito


Carlos López Dzur / sobre su poesía / por Ektor Henrique Martínez


A Diego de Villarroel



Amigo Diego: Observo en usted, desde hace largo rato, pues leo sus crónicas, profecías y afán de problematizar teóricamente hechos y circunstancias de la historia y el «ser», puntos de coincidencia y de separación. Usted es inteligente, pero a veces se hace unos líos espantosos por querer colocarse en un pedestal ante el hombre social y concreto, que es el que importa. Usted desea que se le reconozca como un hombre superior, avatarizado, por encima de la injusticia y las mediocridades de este siglo y de los individuos particulares que las expresan.


No criticaría eso porque el hombre sin ambición y sin autoestima es una tumba y un semillero peor de negatividades para el hombre necesario, productivo y ambicioso, que todos debemos cultivar en nosotros mismos. De todos sus artículos, el publicado bajo el epígrafe Crónicas Avatarizadas (6) del 10 de agosto del 2005, me decepcionó porque, queriendo o no queriendo, ya cayó en el juego que los mismos «pendejos, frijoleros, radiobembas» (sic.) en «las listas y grupos de internet» (sic.) patrocinan. Y lejos de reaccionar, con amor y sabiduría, usted lanza epítetos llenos de pasión hostilizadora, esoterismo supremático y determinismo social deplorable.


En sus sincretismos doctrinarios, en la utópica propuesta de Espíritus Avatarizados Alfa y Beta, no tiene un lugar la vida («biomasa corporal») y las necesidades de las etnias y la gente hambrienta, aludiendo el interés por ella, como «argumento sensiblero y maternalista» (sic.), característico de la Era del Acuario. ¿Quién le «dicta», o qué lee, que tan profuso es al elaborar tales filosofemas? Ni aún en el Libro de la Urania, en sus varios miles de páginas, sobre gobiernos invisibles, he hallado una orientación tan extremista... Bien, esa tradición, sin misericordia, no la conozco, no la admito, cuando mi curiosidad y afinidad espiritual me lleva a leer, o rememorar a Maestros representativos de un saber cósmico-universal con que yo rompa, por generosidad de conciencia, mi interés inmediato-sociológico por el «hic et nunc» y sus exponentes a quienes prefiero ya, por costumbre, como neo-marxista, socialista libertario que soy; pero, soy suficientemente sensible, para dialogar con kabalistas, tantrikas, poetas y comunicadores que poseen, más que un lenguaje teórico, admito pues a los poseen la habilidad intuitiva creíble y que se valida cuando enuncian la esperanza ya que no son meros presdigitadores de realidades ultrasensibles y transmundanas.


Desde mi apertura, planifico todo (hasta mis ideologías de consuelo, mis nexos colaborativos con otros, el legado a mi familia, a mi pueblo, a mis vecinos amados). Ahora bien, por esto, amigo Diego, yo no puedo utilizar mis trincheras ideológicas y personales para dar palos a diestra y siniestra, a riesgo de quedarme hablando solo. Hay que partir de la idea de que hay que contribuir al avance del hombre concreto, que es mi vecino y mi conciudadano. Los «iluminados» suelen quedarse en sus torres de marfil y su solipcismo egoico, desde las cuales creen que gobiernan al mundo con discursos y teorizaciones que, en el fondo, no son universalmente verificadas por otros pensadores.


Coincido en muchas cosas con usted. Lo leo entre líneas, no sólo para admitir sus aciertos, como para no tragarme sus equívocos. Es triste pero parecemos vivir una Era Imperial de los Hombres-Bestias entronizados en los gobiernos (desde Bush-Cheney, a los desarticulados regímenes de Hussein, Milosevic, etc., los mulah tribales del fundamentalismo, los suicidas, etc.), gentes que, por encima del ciudadano pobre, sin educación y sin opciones, organizan sólo ejércitos y grupos paramilitares, genocidas, regímenes de miedo, tortura, pandillas y triunfalismo hedonista, mascaradas de democracia y sinarquismo, donde, al parecer, todo el mundo está feliz con su fútbol, su raggaetón, su telenovela y sus alienaciones festivas.


Me pregunto qué relación tiene todo ello, su crítica del Acuario y su alegada formulación del nazismo, con una canción de amor que en los mediados de 1960 escuché grabada con el grupo de Hue Corp., «Let the Sunshine In» y «Aquarius». Para mí, todos sus ideas serían algo más que «flatus vocis» y retoricismo discursivo si se empotraran, en rigor, en la misma tradición y oralidad que llama a las cosas por su nombre: la «aritmética democrática» post-acuariana a la que llama «epsilona» por sus creadores, es la democracia burguesa-capitalista en la que ha quedado preso, sin opciones, el pueblo trabajador. Alfa, betas y gamas son las élites de la burguesía que camuflajea sus verdaderos intereses y lo inclina todo a su propio provecho: si dice que las mayorías son prescindibles, ¿hay, pues, por despectiva ausencia de humanidad, que explotar al epsilón, proletario, a los clasemedieros, que ahora en sus términos, cuasi redentoristas, se han tornado en los pendejos, frijoleros y radio-bembas? ¿Fin del diálogo y la historia?


Tenga mejor la humildad de accederlos, oír cuando más entonados están con un discurso motivador; conozca más sobre el potencial reinvindicador que tales grupos tienen en sí, sepa seleccionar sus voces una vez salga de sus altares transmundanos, y verá que sí entienden que hay lucha de clases, etnocidios, injusticias brutales, muchas de las cuales son artificialmente creadas por los que más «iluminados» se creen y ostentan algún poder y privilegio. Contribuir a ideologizar, con herramientas teóricas apropiadas, es liberar y reorientar a los que están, por de pronto, desinformados, alienados y cautivos en la desigualdad social y la pobreza.


Conste que doy la ventaja a usted: es obvia su sensibilidad, su inquietud y su deseo de un mundo mejor, más lúcido y feliz; pero, ¿para quién si la humanidad, casi en pleno, a la que asigna una ineptitud evolucionaria, no ha sido explicada como históricamente determinada por los accidentes sociales de la pobreza, y más le complace ir echándole la culpa de sus comportamientos «simiescos» (sic.) y contraponiéndola a sus imaginarios epítomes de perfección humana, los casi dioses «hombres avatarizados» de los que habla? ¿Quiénes son éstos? ¿Cuál es su propuesta de acción para el mundo? ¿Son una nueva o legendaria aristocracia, ya menos física, que ultramundana, a la que habrá que ceder paso, admitir sus gobiernos, el derecho a que exterminen a otros como moscas y a pontificar ex-cathedra?, etc.


¿Cómo es que si reconoce que los mamíferos, intelectualmente incompetentes, de las clases ricas, aún ellos van a Harvard y Princeton y pasan por superiores siendo torpes, no entiende que esa aritmética democrática (del voto inocuo, partidos sin sentido y grupos de poder) no tiene una explicación más determinada y local para la situación actual de la sociedad que los supuestos rayos del Acuario y las energías del más allá?


Y si así fuera, ¿qué sucederá? ¿Vendrá un cataclismo? ¿Cree en el fin del mundo o propondrá, como Strauss durante la II Guerra Mundial, el derecho jurídico de los «alfas y betas» a suprimir a los epsilones, aniquilándolos en apocalíptico Grand Finale?


Sin galas de iluminado ni avatarizado, en la tradición de los «sensibleros y maternalistas», yo tengo mi propia propuesta: sumemos un poquito de amor y astucia al conocimiento, a la colaboración social, a la organización política y aún al saber intuitivo del cosmos, y veremos que es más fácil unir voluntades, sin demagogia, que espantar con ideologías seudo-nazis, nacidas del viejo iluminismo ultramontano. Evitemos hablar con palabras de Pontífice. Seamos más coherentes al leer a los filósofos que nos precedieron. Recordemos que hoy cualquiera crea un ultra-Sistema donde todo parece lógico y científico, excepto el amor auténtico para la Humanidad. El mercado editorial está lleno de autorcillos de dianética, esoteristas de chepecherepe y otras parafernalias. No sea uno de ellos, por favor.


Se lo digo desde mi más triste paradoja: el poeta más dolido de la Tierra, pero el más encabronado.



CARLOS LOPEZ DZUR


El Zorro


http://carloslopezdzur.galeonblogs.com/



Posdata: Sin necesidad de prescindir de sus símbolos y referencias cósmico-avatarisoides, usted sería más útil como poeta que como filósofo. Así, como poeta, se le comprendería más. La poesía es más humilde gracias a su riqueza de contextos, perspicuados senderos, acomodos persuasivos e inagotabilidad polisémica; no se le harían demandas tan concretas sobre la crítica de sus fuentes y los detalles empíricos de su validez. Aquí mismo, donde usted pone sus cosas, he leído autores que comparten o citan textos del Libro Tibetano, autores como Isaías Garde o Manuel Lozano, que siembran esperanza en la humanidad y no tienen la necesidad de AVATARIZARSE y ofender a la perrada.

La unidad orgánica del texto



«La literatura que no es subversiva no vale la pena. Si no quieres cambiar algo, escribir es inútil... Me gusta mucho la literatura sin concesiones y escribir contra las ideas establecidas. Quiero escribir algo nuevo, lo que yo siento en mi cuerpo, aunque sea terrible o chocante»: María Darrieussecq

Para escribir del mismo modo que los héroes
en que creo, con la prudencia loca del eje
(que es la Estrella del Amanecer)
yo giro y me veo y me deseo
con sátiros de estirpe, con eróticas en danza,
con niñas en los submundos,
con luces de Dilbah, por los soles de Zib.

¡Ah, qué importa lo retrógrado!
Voy a la monstruosidad de la unidad orgánica
que forma lo contínuo y su negación
de puntualidad, número incontable de momentos
y reposos sin fin —discontinuidad!

Para escribir como una flecha
en movimiento verdadero y que, contrario a Zenón,
no levante en candor una aporía
por el conjunto de momentos de reposo
ni para que mi flecha se quede en permanencia sucesiva
de puntos congelados de mi gozo,
yo me dejo tragar, que me coman los sesos
aquellos que se devoran a los dioses
—Tierra y Cielo— y descanso en la molicie misteriosa
antes de expresarme en lógica de conceptos.

Antes de ser Atena, mi corazón es Metis,
texto amorfo, bocado en la infinitud cósmica,
idea de una materia inagotable
en ese estómago que es núcleo,
sin ojos orbitantes, sin ninfas con pupilas,
sin fontanas eternas en el tiempo
que protejan a sus encinas o a sus álamos.

Que mis palabras sean
como guerreras montaraces y furiosas.

2.

Hubo unos hombres —yo no sé si salvajes—
para quien el infinito trajo asombros a sus ojos
y la representación concreta-sublime
dichosa fue en sus manos
y unas mujeres que se llamaron vírgenes
(porque a nadie, sino a ellas mismas
festejaron con danzas)
hubo, por igual, aquellas hembras
que se dieron a revelar lo que dicen
las fuentes y las grutas y el árbol.

En estos héroes creo
y con las niñas de estos ríos
voy y escribo amor y canto.

Hubo pueblos con el ojo desnudo,
atentos a soles, a eclipses, a cielos lejanos
y, en correrías de éxtasis, por tanto mirar
los gestos de las aguas profundas
y de los firmamentos, a flor de sus miradas,
se dijeron sagrados, divinos, intocables.

Merope fue una de las siete Pléyades
y se escondió por vergüenza de hallar varón
entre mortales... hembras, hubo, por igual,
que equivalían a sexo y a pasión sagrada
y su amor fue el conocimiento
de cosechas en vida vegetal,
animalidad manifiesta,
secretos telúricos
y todo lo que fueron, o lo que soñaron
para irlo siendo, está en el candor
de sus versos y sus confesiones.

En la mitopoesía de su quehacer
y de sus héroes, creo
porque narran las historias de sus lunas
o sus más amadas estrellas y planetas
y me cuentan sobre cuerpos celestes que cayeron
en las aguas, partiéndose en islas
o trocándose en ninfas al desnudo
o en árboles o piedras que otrora,
como hoy, en discontínua magia de palabras,
también serán mis dioses y mis ángeles.

3.

Para escribir poemas que expliquen
la naturaleza del deseo
o esta correlación de Sol y Luna
que tenemos dentro y que, en balde, negamos,
la emoción nerviosa fabrica la mujer sutil,
la anciana bruja, la sabia caprichosa,
o la razón que se afirma, varonilmente,
para que la flecha del ser sea movimiento
y unidad de la continuidad espacio-temporal,
lo más tangible, real y plenamente humano...

La esencia es la unidad de los contrarios
y una contradicción doliente,
un desafío de síntesis.

Por eso: ¿qué es mi relato sino la voz
más pobre que las ratas? ... divisibilidad infinita
que nunca se culmina, lo que sigue añejo
como el cuento de la liebre y la tortuga.

4.

Me veo y me deseo
en aquellos hombres simples, filosóficos,
sinceros, mansos, tiernos, huraños,
mendicantes, que la verdad la sacaban
del silencio, del comer el pan
muy lentamente, a solas,
y que miraban en santidad
a todo lo que existe...

¡Ah, quién fuera observador,
inductivo-deductivo como ellos!
y se diera a pintar, en gratitud,
como el hombre cavernario
la imagen de su dicha y su sobrevivencia
porque imágenes llenaron de colores
lo profundo del iris y había que decir
gracias... fuego, espectro de luz,
resolana, penumbra, alcoris...


¿Quién es hoy, como ellos, que imitan
el camuflaje de todo lo que observan
y trazan formas con colores que sobran
a sus dedos y con pigmentos de semillas
y húmedas arcillas recogen la memoria
de su gozo, antes y después del trozo de carne
robado a los ciervos, o al bisonte, en la caza,
y dan gracias a la bestia que domaron
y al brujo que bendice al cazador
y al espíritu de toda sangre derramada?

5.

Por eso, mi canto todavía es una flecha,
la que aún sangra, la que aún no sabe el por qué,
la que aún va a los pioneros que escucharon
bramidos, en pánico, en dolor...

Es muy fácil escribir desde carteles
e ingerir libros de repeticiones
y graduarse de cómodas escuelas
bajo el dictum de autoridades
y dogmas y acomodos...

Me veo y me deseo
en la flecha que dispara movimiento
ya que el ruido se domó
y el lirismo es sonoro, música, bolero.

El llanto es más sublime todavía
y el grito de terror, por igual, libera
y el movimiento —danza
y el lenguaje es dialéctica y síntaxis.

6.

Hoy para el texto sobran los símbolos,
la noción posicional de numerales,
la predicción y la coherencia...
¿pero quién hay que prediga los eclipses,
con el hábito de un corazón que mira al cielo?

Heráclito nos dijo que el cambio
es la esencia de todo lo que existe
y la muerte consuela: Pármenides discute
que los cambios son puramente ilusorios.

Los muertos invocan porvenir —con misas y poemas.
Se imaginan los regresos al lugar de sus placeres,
se aferran a la belleza, a pesar de las cuitas,
vivir es bello, porque vivir es pensar
y el dolor, antes de la agonía, madura y solve.

Hasta la abstracta providencia de la nada
tiene símbolo —el cero—
el indochino nos inventó el acomodo
y el indio maya también supo del astro
y de los cálculos y el inca del quipú y el ábaco...

7.

Me veo y me deseo
en los consuelos de estos viejos de ayer
que saben calcular a dónde vamos,
que no tienen infiernos atormentadores
ni destinos de condena.

Escriben su flecha en lo más dulce del seno
de la tierra: sus aguas, cambiantes y vivas,
y aún la sangre de las estrellas
es el agua —dijo Tales de Mileto,
y el apeirón es éter;
pero la vida se origina
en los mares... en estos héroes creo.

Y con las niñas de estos ríos
yo voy y escribo amor y canto.

11-9-97 / De El hombre extendido

Sobre el autor


Narrativa puertorriqueña


Escuela de Escritura



Zorro viejo: textos del por qué



Bendición de la zorreada

El lugar de la verdad no es el juicio:
Martin Heidegger

Bendita sea la zorra-madre que me parió
y la cautela zorreada que me salva.
Del pantano nutricio me dio su lenguaje.
De sus pisadas de vulpeja, sus verdades
y pezuñas; arcilla de lícuos pezones,
fue mi sustento hasta que mordí
al crecer, pan de mi soluto.

A su gruta en el desfiladero,
su cueva entre malezas, llamé mi casa;
al olor de su pelambre, mi refugio.

Bendito sea el ser salvaje
que me da naturaleza.

Echado en ser mundano me porfío,
me descubro aún lamido por sus besos
y por su lenguaje doy mis alaridos vivamente.

La bicha que me lacta con rugidos me cuida.
Con zarpacillos sin dolama me reprende
según crezco.

Grande como el cosmos es la dependencia
nutricia y lo que la madre instruye
por su hallazgo:
Dasein es la posibilidad junto al peligro.

Esta verdad es cimera como cumbre.
Grande porque no cabe en el juicio
y porque la dice la zorra de mis días:
madre-vida-en su totalidad.

3-2-1976 / De Heideggerianas

*

Zorro viejo

Ni la razón ni la intuición pueden captar
cabalmente el ser de lo que se encuentra:

Martin Heidegger

Porque, en oscuros corrales de mentira
y, en guaridas del monte,
mi rival hizo ciudades
y perjuró: ¡a la zorra, candilazo!
yo persisto con mi cabeza ancha
y con mi hocico agudo.

Soy un perro salvaje,
aún dueño de mi olfato.

Los entes manifiestos vienen-ante mis ojos
y yo no los persigo; pero a las aves de corral,
con cluecas mañas de Bezug
e hipócritas ardides, referencialidades,
yo sí las cazo, voy por ellas, las espanto,
las muerdo y que se vayan, digo.

Su humo incomoda mis zorreras.
Habitan cerca de mí
y a su aroma nauseabundo
yo detesto.

Tengo las orejas empinadas: ¡soy todo oídos!
y desnudo me deslizo con sigiloso paso
y me sigue la cola más larga que mis patas.

Largo y abundante, mi pelo y con él,
nazareo, nazco, crezco, muero,
¡pero ya son muchos los zorros desollados!

¿Y qué será? que me duele por instinto.
¡Pues que no soy intuitivo, entre otras cosas!
¡Que con dolor y con angustia aprendo!

Y a la gruta del desfiladero llamo geografía
y serme-anticipado en mi avanzar, astucia,
mi gramática parda, lo aprendido...

Porque, en oscuros corrales de mentiras,
me exigieron que sea yo su buen vecino
y adormecieron la zorra del sí mismo,
mi soluto, yendo a desollarla
a mis espaldas, aprendí a desconfiar
de entes a la mano.

El arte circunspecto del rechazo, a ver
en torno al zabulón de los corrales
y andar por el Umwelt de su Matoco,
he aprendido.

El mundo circundante de estos invasores
del estero es mi peligro: falsos e inconstantes
son como el yagrumo.

Necios quieren mis zorrillos,
mansa, mi hembra, crédulas las niñas de mis ojos.
Van a zorrear mi madriguera con sus corrales,
van a canjear mi astucia por razones
y yo persisto con mi cabeza ancha
y con mi hocico agudo.

12-1-1976 / De Heideggerianas

*

Zu-sein / Habérselas

Util es todo aquello de lo cual uno
se puede servir:
Martin Heidegger


Zorrillo tonto, despojado, soy.
Clueco entre nidales y empalizadas
pío, zafacón del tenderal, huérfano perdido,
ser en extravío, cantáro lleno
de todo y nada, en zafariches, muino.

¿Dónde estás, Pastor,
que en descarrío te llamo?
¿Cuál es tu presencia, Zorro viejo,
que en el lenguaje me pierdo, sin sustancia?

Enséñame, Zu-Sein, los quiénes
a que hablo, si soy relativamente a
no sé qué mansedumbre.
El rasero me trajo de narices.

Si el existir es habérselas no existo.
Si encarar es vivir yo estoy agonizando.
Si hacer frente es palpitar, yo estoy inerte
y me apago en el mundo tenebroso de los útiles.

¿Dónde estás entre el Delfín y el Cisne,
dónde te constelas que no te veo
ni en el Sur ni en el Norte?

Zorro viejo, padre del perro bravo,
autor capcioso de la fuga
y rival de las cárceles del mundo,
muéstrame los peces con el cofre de hueso
y sus agallas salvajes y el poderoso escudo?

Díme qué existe debajo del pantano
y cómo se aúlla de rencor
en los desfiladeros.

4-2-1976 / De Heideggerianas

*

Posesión de la zorra

Que la necesidad carece de ley,
pues me gustas por necesidad y por ella,
desde ella, contra tí y tus pareceres.

Te zorrearé con colmillos debajo de tu ombligo,
venceré la urdimbrada de tus noches.
Con hocico agudo lameré de tus tetas.

Donde tengas un corral, destenderé
tu cama, rasgaré tus máscaras,
por olor puro de tu aliento,
por sudor sagrado
de tu sangre, vulpeja.

Que la necesidad tiene cara de hereje.
Que huirás de mí, que no querrás aullido
entre los pobres, alarido en soledad
de madriguera, ¡pues, pobre de tí
y tu oropel y tus tesoros de recompensa
en numerata pecunia!
vanas cosas son
si un salvaje te descubre,
que no sea yo,
que voy a preguntarte si me quieres,
que voy a subirme a tus muslos
y tus nalgas hasta que pierdas
el cobre y te delates
salvaje o malnacida
del estero
y el pantano.

13-4-1975 / De Heideggerianas

*

Pertenencia

Tú, fiera del gruñido que se oye,
eres más que leona con aliento,
más que onda sonora y que palabra,
más que el gesto.

Te oigo en las hojas celosas de tu paso.
Eres un zumbido de silencio.
En la maleza hoy descansas.

Tu energía se reposa con ojos cerrados.
¡Qué satisfecha estás, hembra,
del zorro y la gacela,
compañera del tigre,
cómplice del puma
y el leopardo!

¡Qué mansa eres
con la estrella del instinto!
Te olisco en la distancia
y me conforta tu aroma.
Uno para el otro
somos sin palabras.

2-2-1978 / De Heideggerinas

*

Orientación

... guided fantasy are useful shortcuts
to intuitive knowledge that is usually unconscious
or ignored:
Phyllis R. Koch-Sheras, Ph. D.

Por los rastros del zorro,
visualizo el alarido,
su temor que estremece.
Lo hallo en las palabras de la bruma
y enciendo mis ojos como llamas.

Sé la dirección por la que llega,
su avance-resuelto y mi paso
en vela se cuida de otros pasos.

La interpretación de lo visto
se pondera como un como
y divisa lo necesitado,
no a la mano.

13-4-75 / De Heideggerianas

*

Frag. 41.

Ya no resucita ni la guaja.
El vivo al que el hachazo dio en el lonco,
su cabeza pierde con el alma.
El pillete mamujea en la sangre y no vive.

Con el filo de la espada, ya se dijo:
Malditas sean las zorras con dos rabos.
Descreídos, los Oráculos de la Divina Botella.

El gigante se aupará sobre las catedrales.
Los virtuosos andarán a gatas
y masticarán el anamú y comerán
dulzainos yerbajos, serán como las bestias.

Al guabá litarán sus escrotos,
homicidas como Garín, hipócritas
con suerte de perdón,
como fray Juan Anacoreta.

No, ya no resucitará
la bella zorra de Monserrat,
Riquelme, la posesa, y pobre sea
en su homicidio y sin regreso.

Con el filo de la espada
ya no es posible la piedad ni la gracia.
El vivo en las cuevas del iluminismo,
si se pierde, no tendrá su regreso.

*

Frag. 42.

Tú no eres kantiana, Riquelme.
Eres una araña peluda, el beso
del guabá, fruta tronchada.

Proclamaste: la sustancia es sujeto
y el sujeto es sustancia
y se avalanzó contra tí,
llamándote posesa, matraco del demonio,
el juicio del poder
que cela su orden sacralizado
de infortunios.

Eres la zorra, adolescente hembra,
vírgen eras, curiosita, destemplada
como la bella sustancia
de la piedra preciosa que brillaba
y los muslos abiertos y la rosa.

Hablaste sobre las cosas en sí
(que son tu herencia hegeliana,
tu idealismo absoluto, el movimiento)
y eras demasiado graciosa
para que orejas de burro te oyeran
y los Midas de esos mundos
cortesanos de murria, percibieran tu gloria.

Eras una ninfa que decora
los jardines de Wilfrido, en Barcelona,
pese a que por tí nacía la leyenda feminista,
tu canto, y los juglares por tu causa,
dijeron: Vuelve a nacer, Hermosura,
vuelve a ser vengada, zorra-niña.


7-12-1990 / De Estéticas mostrencas y vitales

*

Frag. 49.


There Romulus and Remus were found
by a she-wolf, which had just given birth.
She took pity on the two children:

Pierre Grimmal

Con mi zorrita al lado,
no tuve miedo.
Apegado a su seno, estivándome,
supe que no existe el chamuco.

El dolor es medio sabio,
no sabio entero; la virtud
en el saber se origina.

Si ella evitaba la expansión
de cada mirada astuta echada
sobre el mundo, sus crías,
su madriguera, me adaptaba.

Entendía que escasea el alimento,
pero el amor compensa.
La piedad del animal es misterio.

No tuve miedo. Era impasible,
como el amor requiere;
era bravo también, ante el depredador
que violenta y te quita el territorio
y el lenguaje y te persigue.

Aún en las casas embrujadas
de la historia, la infancia de las cuevas
y del conocimiento, la noción
de astucia y autodefensa,
con bendición se nutren para el zorro
y encumbran las carlancas.

9-12-1990 / De Estéticas mostrencas...

*

Un cazador silencioso

En pos de su gacela fue
el innato prudente del silencio.
Su mirada la engendró con fieros ojos
y fundó laberintos entre sombras.

Así atrapó el dolor, agazapado.
La prisa fue alimento
después de la celada.
El cazador es un infiel
con la alegría.

Sus manos engordaron
como rudos chacales de Kagera.
El dominio del entorno:
como torvo envangelio de pezuñas.

En cambio, la mujer es
una dulce amenaza con sus dedos.
Lo mismo teje un cesto que palabras.

Quien viajaba en silencio
lejanías del abismo,
los parajes visuales de las cosas,
los ónticos contextos,
no pudo jamás
hacer el primer verso.

5-12-1970 / El hombre extendido

*

La zorrita

Me nutre, a diario, el vendaval
de unos ojos salvajes.
Son de mi hija, sangre soñadora,
que ya duerme.

La diablilla del porvenir está en su cuna, mi alegría.
Al lado, cómplice del mismo recodo de su nido,
su madre, cuyo torso respira tan suave
y adorable como el primer día,
¡oh, madre dormida!
y adoro sus túrgidos senos.
Los beso.

Canta su corazón tras lindos huesos
y lo terso de tu piel es mi cosmos.
montículo de musgos, su sexo,
que es mi Rezo para la multiforme diversidad
de la Natura y templo al que voy,
apasionado de epicureísmo,
ya no a creer, con tonto rito,
sino a sentir para el afianzamiento.

Me hundo debajo del ombligo
y se devuelven, célula por célula,
sus más profundas certidumbres
y con ellas me oriento.

Me revuelco a gusto dentro del lodo cósmico,
porque creo en sus semillas y en su testimonio,
la Hija que me has dado es mi fe
y por ambas siempre hay semillas,
hijos con porvenir,
continuidades...

Octubre 1992 / El hombre extendido

*

Mama Quilla

Te dormirá tu madre Mamá Quilla
en una cestilla de tacuarembó
y te hará flotar como flor del mangle.
Y, con susurros, serás atraída
a las manos que más te quieren,
las suyas y las mías.

Menearé las tabas a prisa.
Jamás haré que el miedo crezca.

¡Qué bien nacíste que ya no hay sombras
ni miradas que nos acuse
cuando flama es la voz de la tribu
en el carbono!

Los hijos de la tierra te dirán
te quiero con la fuerza
con que hoy te lo digo
y coloco un tachigual
de algodón sobre tu cuerpo.

Tú adornarás mi calle y al mundo.
Aquí has nacido.

La mujer es una charca,
inmanentemente mía,
comundana de mi hallarse.
De las tumbas de la inmensidad
y los destinos de órbitas ajenas
o almiares transmundanos, te cuido.
Aquí eres la hija del maizal
y los útiles a la mano serán tuyos.

16-5-1981 / De El hombre extendido

Narrativa puertorriqueña


Escuela de Escritura

Cantos al agua-mujer / de Carlos López Dzur


Oyéndola (2)

A los charcos voy,
a Guajataca, a los pozos
del Culebrinas como jigüe
de raíces y juba de trigo.

Tan sólo por ver
que llega y mete su cuerpo
en el canto de las aguas
y del viento, me asomo.

Me baño en su lenguaje burbujeante
y humedezco con mis manos
su pétalo rosado de alegría,
su piel que tiene verbos,
su pelo al que sobran adjetivos.

Oyéndola (3)

Oyéndola, sus ojos siguen siendo
menos míos, se transforman
ignescentemente esquivos,
se pueblan de pajarillos
y miradas furtivas...

pero ya estoy aprendiendo
su secreto: ¡vocalizar
lo que ella diga, sin lamento!
Querer las destrezas motoras
de sus pies ágiles y pequeños,
seguir el acervo de sus manos
que hilan y tejen, ¡qué artesanas!

Ganaré así el derecho de besarla
y seguirla con mi corazón
prendido de un hilo.

La puerta

El beso será mi puerta.
Abriré mis labios a los suyos.
Con mi búsqueda visual
de los espacios, me quedaré
donde ella diga,
seré poco a poco sedentario;
el beso me hará casa
allí, donde lo quiso, y viviré
en su covacha de lenguaje
y me tenderé en el húmedo aliento
que me ofrezca,
salpicado de limo
por su causa.

9-17-1980 / Del libro La casa

*

La lluvia reparte amor

Haya llovido o no, llegaron a la orgía.
Y llueve a campo abierto y, en las calles,
la gente está llenando sus calderos.

Desde los cielos
una dulzura, cándida y jugosa, se vacía.
Casi todo corazón,
como si fuera excéntrico,
la intuición de las cosas intenta,
la persigue y, como por leche santa,
a todo adjunta su fuerza y vida.

Ninguno está seguro
¡pero la intuición basta!

La lógica, por argumentativa,
es tarro de clamores.
Está lloviendo a cántaros.
Las garrafas se rebosan caprichosamente,
llenas de desagravios y empirismos.
La libertad es la sustancia acuosa
tan fresca como pezones pubescentes
y labios y lirios.

La mente funciona esta mañana
sin acierto, sin pegar una,
yendo a las batuecas,
cuando intenta entender la duración,
la experiencia vital en madrugada.

La inducción lógica se ha cimentado
en nada, en vacío.
Mala es la generalidad que se valida
sin su raíz en los particulares,
sin estos avatares de agua cristalina.

Acá abajo
el terco como mula
tiene en la mano una jarra
y el más feliz, el bueno,
su vaso de contento.

Desde las cancelas, las niñas averiguan
si el placer las hará conejillos de Indias
yendose al desagüadero de sus calles
(las cuitas informuladas, silenciosas),
río abajo, sin señales...

¿Cuál es la naturaleza de esta lluvia
que reparte viejo amor, con nueva democracia,
por qué azota un dulce trueno,
su ánimo de luz y desaparece, en puntillas,
eyaculándose al parecer sobre el gran cántaro
de los cielos abiertos como muslos?

¡Está lloviendo a cántaros!
El grandioso evento, la lluvia misma,
es nueva hoy, ¿será nueva mañana?

11-9-97

(Publicado en La Blinda Rosada, España,
15 de julio del 2000)

*

Madre de las aguas

Sólo tú puedes ser diosa en los ríos,
náyade de los campos,
sólo tú, árbol de conocimiento
y real esperanza.

¡Tú desocultas lo que se esconde
en el azar y todo lo pones a raya!
Eres el ser extenso
más bello y luminoso;
eres niña y mujer y madre
y autora de los años
y las sabias tormentas
¡por eso se te invoca como vírgen!
por ser tan poderosa,
bruja, salvaje, Santa Bárbara,
independiente, alma que truenas.

En los eventos causales
eres la pera que no se pide al olmo.
Niegas al taimado sus caprichos.
El honesto fuete te pervive.

Te han dicho débil y te han esclavizado
pero, saben todos que eres
el ibris, la riqueza visible
y el gran salto
del dolor a la dicha,
de la fe a la creación concreta.
¿Ves por qué sólo a tí pido?

4-11-1983

*

Utiles a la mano

A Vicky, que siembra la planta de mapasúchil
en las macetas de su balcón


Más que percibirte con los ojos
me cautiva la tersura de tus manos.
Si me abrazas, suspendo la mirada
y soy un árbol
con la copa umbelada del mapago.
Arbol de tayuyo para colgar
tus flores y tus lotos,
soy cuando te veo sembrando.

Para tu flor de manitas, mis capullos
hechos dedos trenzan redes de marengos
volcándome en la mar de tu encanto.
Eres pescadora y traes mi regocijo
con olores de barro.

Tallado a besos por tus pétalos
a veces exploro teyacuas sobre las aguas.
Todo vibra con tus brazos,
soy pez de Tiamat que has reecontrado...

Llámame tuyo, Mapasúchil,
soy para tus manos, ya fruto, marañuela,
ente para tu ser y ser para tu ente,
mano de león, Cachorra solar,
lúbrico animal para tu amparo.

Más que percibirte con los ojos
te precomprendo en el caos
y, del cadáver de mis ojos cerrados,
saco las estrellas. Quiero verte.
Ni más ni menos que las tuyas
que han sido tulipanes giratorios,
ens perfectissimum, sustancilaidad,
diosa que nada necesita y que todo lo da
en el planeta de los besos y las manos.
pero sé que eres tú,
flor de manitas,
tú que siembras
las útiles flores de tus dedos
los dulces tallos
y raíces de sustrato...

8-3-1985

*

Los filósofos del agua

Me veo y me deseo
en los consuelos de estos viejos de ayer
que saben calcular a dónde vamos,
que no tienen infiernos atormentadores
ni destinos de condena.

Escriben su flecha sobre lo más dulce del seno
de la tierra: sus aguas, cambiantes y vivas,
y aún sobre la sangre de las estrellas.

Con amor se designan
y son agua, dijo Tales de Mileto,
y el apeirón es éter; pero la vida se origina
en los mares, en la sed dulce,
en la vibrante fluidez de las moléculas...

En estos héroes yo creo.
Y con las niñas de estos ríos
yo voy y escribo amor y canto.

11-9-97

*

Yo sé que los ríos cantan

Como un río eres,
pez de juba castaña,
azalea con colores de alga,
rosado y exquisito.

Yo río y no tengo el flujo de tu sílaba;
me complazco en mirar tus pasos.

Al querer tus chapoteos
y los gritos con que invocas,
regreso en cueras a las aguas
y echo el júbilo en la cuna de las ovas.
Desde los fondos del océano, tus cantos,
yo heretico, me inquieto y te imito.

Yo sé que los arroyos arrastran
tu innata lucidez y no te llevan,
permaneces, y tu linda desnudez
es el templo en los arrecifes.

Te buscaré, si me pierdo
en las fosas siniestras de lo oscuro,
por fortuna, eres un faro.
Tu canto, sirena de esperanza.

Ayer, en la cañada,
al pie de una cascada de tu ritmo,
tallé una flauta que imita la nostalgia
con tu sabiduría.

12-3-1979 / De El hombre extendido

*

Ibris

¿Ves por qué sólo a tí pido?
Sólo tú puedes ser diosa en los ríos,
náyade de los campos,
sólo tú, árbol de conocimiento
y real esperanza.

¡Tú desocultas lo que se esconde
en el azar y todo lo pones a raya!
Eres el ser extenso
más bello y luminoso;
eres niña y mujer y madre
y autora de los años
y las sabias tormentas
¡por eso se te invoca como vírgen!
por ser tan poderosa,
bruja, salvaje,
independiente.

¡Ojalá yo pueda ser,
extendido a los senderos
de todas tus memorias
y dar el fruto
de tu paz misteriosa!

Entonces, morderé del fruto
entenderé a la infinita serpiente:
¡la sabiduría tentadora, tu esencia!

4-11-1983

*
En los eventos causales
eres la pera que no se pide al olmo.
Niegas al taimado sus caprichos.
El honesto fuete te pervive.
Te han dicho débil y te han esclavizado
pero, saben todos que eres
el ibris, la riqueza visible
y el gran salto
del dolor a la dicha,
de la fe a la creación concreta.

*

Uterino río

Uterino río, jarra de cilios,
el pez en tierra llana,
será flor que te cante.

Seré sombra en la riba.
Acúname a donde vayas.
Sea tu morral mi rumantela.

En remolinos, entraré en tu quipe.
Llévame a la espalda
como espigas y viento que te siguen.
No me niegues tu choza sobre las navas.

7-13-1980 / De Tantralia

*

Señora de la mar

Las aguas han sido el testigo más fiel.
La mar es nuestro obsequio permanente.
Nunca se escapa, nunca se niega
a la voz con que se clama: ¡Vida!

Venus es su imagen de abundancia
y beberemos del OM venusino,
luna de versos, el lucero mayor
sobre cenizas: el Fénix.

Iremos a brazadas hacia ella
como pez que se cuela en luz
y reclama el ozono
y jamás tendrá hastío de su torrente,
sólo delicia en su amor y en su flujo.

Nos acariciará con dedos verdes,
como troncos que somos,
filtrados y humedecidos
en la Vulva Cósmica,
¡ah erótica Señora de la Mar!

Y cuando los soles descansen
como ombligos de sedimento que transitan
hacia el fondo del origen submarino,
bendito sea el primer AUM.
Ya no seremos dos,
Uno en el Todo, la mar de mares

*

Voz proteiforme (1)

Voz proteiforme
que todo lo navega y lo fluye
y lo lícua y lo transforma,
sumergida del hidrato, la poesía no díste
¡y qué dulce larva es para el huevo,
qué plancton, qué eucampia del zodiacus!

Y los peces, poetas submarinos,
pioneros navegantes de la estrofa,
serán como antenas flageladas.

En el plasma brutal de los espacios,
jamás se agota del profeta su lumbre cristalina.
Al contrario, se gotea, se aburbuja, se destila.

¡Todo sea por los depósitos de trípoli
y por dar protosomas a los vientos!

*

Voz proteiforme (2)



A la mar, protón de la canción
que la vida comunica, deltas sobran.
En su morada, descansan
protocráticos reyes del silencio
y despiertan a contar la ola de un poema

El discurso es el sistema melódico
del habla, porque protonauta es el agua,
mensajera y, protonautas,
las musas de los ríos
que hornean al pan lejano,
naciéndose de la mar
como sus hijas
y no hay cloacas seminales
para la sed de ser.

(A la mar, maestra, sacerdotisa,
debo lo que soy, aunque esté ausente).

*

Narrativa puertorriqueña

Las palabras


Lo que no existe aún,
por falta de palabras,
¿quién lo nombra ante el ansia
profunda de los ojos?

*

¡Cómo fluyes, río cerrado y absoluto,
cómo te haces querer sin condiciones!
Y no tienes apóstrofes ni comas
ni sangre ni hueso
ni argumento ni tramas ni letras,
sólo tambores y flautas y aguas
que son todo sucediendo en suspiro
melódicamente sostenido
desde el fondo de la mar y el silencio.

*

Bailarín del ritmo de las sílabas,
ocupa tu espacio, pista cósmica
de la página azul de mi sangre.

Panadero de la harina del lenguaje,
amasa mi ser con cosas nuevas
y llueve tus rojos misterios
para los mugres pantanos de mi hemoglobina.

Timbalero de las cuerdas vocales,
retumba con tus manos en mi piel
para que existan regocijos en mi geografía.

A veces, la palabra es verazmente inconmovible
como el amor que no cuaja,
como el deseo que queda insatisfecho
y la caprichosa fiera, jactanciosa, que se burla.

Oíd que la palabra no baila con cualquiera.
Este es su día de rabieta femenina,
su Luna, su pantano de escorpiones,
su cumbre de cabrita cabrona.

Consigo baila.
Ella misma se besa,
se corrompe a solas con su narcismo,
y se desplaza con trámite de nóumeno
como perversa coqueta del lirismo.

Una palabra,
para ser lo que es,
se espía desnuda sus tropos,
lexémicos romances de su ombligo,
sus curvas y caderas
de sibarita fonológica
ante el gran espejo de la mundanidad.

Del libro «Heideggerianas»

*

Una niña pequeña

A veces
para darte el estímulo
que origina el color de las mañanas
y mueve el flujo, la mar de la existencia,
sólo falta una pequeña ola
del matiz terso de la rosa,
la gracia cándida de una niña bonita.

Hay que saber,
ya que caminamos por orillas peligrosas,
que son estrellas veloces, nacientes, fugaces,
almas pequeñitas que serán generosas
y entrarán en la mar
y, en lo amargo derramado en ella,
pondrán sus vidas de sal y de dulzura.

Hay que saber hallar una pizca de luz
en lo oscuro, pizca de vida en la muerte.
Solverse con ese ser desconocido
que es el ser-que-se-devela cotidiano,
transfigurándose en infinitas posibilidades.

Yo, que tantas veces camino entre pendientes,
azotado de salitre y peces muertos,
de riesgo y de dolamas,
ví a la pequeña, entretenida
con sus propios salticos simpáticos y dulces;
y, cuando dijo adiós a mi sombra que lloraba,
quitó lo gris del tedio.
Brincó a mi ser con cuica de alegría,
Mi tristeza escondió con salto de isospín...

Hay que saber que la vida tiene pocos años
y fluye hasta que no queda más onda en que vibrar;
sonríe y dice adiós, niña pasajera, pero te hereda
un deliquio de órbitas que valen por los siglos.
¡Que codifican los genomas para la eternidad!

2-3-97 / Del libro «Tantralia»


Zorro y Aluzina2 / por Clotilde Dávila


Cuando Carlos López Dzur me obsequió los primeros ejemplares de la revista Sequoyah que él fundara junto a un grupo de profesores de Irvine y San Diego, yo colaboraba con artículos y entrevistas para un semanario de Santa Ana. El director y jefe de la publicación, El Reportero Gráfico, Ignacio Vega Estrada tenía una amistad de años con López y me lo presentó con galas de elogios para él por su sencillez como persona, pero también con una pizca de miedo e incredulidad ante su genio intelectual.

La manera como López Dzur comunica sus ideas fascina, asusta un poco, pero siempre conmueve. Es un anarquista confeso. El es persuasivo, irreverente, pero si una arriesga la visión de su propia cultura convencional por querer participar de lo que él dice, se encuentra con la necesidad de recomenzar el aprendizaje de su vida. Nacho Vega daba el aviso, con su peculiar lenguaje de chilango: «Si Carlitos te echa el rollo, húyele porque te hará alucinar».

Y hacer que yo alucine, o que cualquiera lo haga, es la premeditada voluntad con que él comparte y se abre en diálogo. Dijo, por ejemplo, que «me gusta escuchar (no hablar, que es distinto) hasta por los codos, que me hablen sobre una y más pendejadas, no importa lo que sea, siempre estoy dispuesto a escuchar y aprender; no te creas que ando con gente intelectual, de las que desconfío más; el problema es que hablo poco y no porque sea un hombre de pocas palabras, lo que sucede es que yo, cuando hablo y lo hago sin ninguna timidez, lo hago desde dónde soy más útil y, por supuesto, cuando más me place». Su trinchera de poeta, su A-LUZ-Sinación, es su lugar predilecto.

«La literatura se hizo para éso»; para creer oir, ver o sentir, nuevas fases de pensamiento y nuevas cosas que no se hallan en el discurso cotidiano, a pesar de que están en la consciencia y son reales.

López Dzur dice que el «alucinar del poeta, el alucinar que me adjudica Nacho, tiene que ver más con cautivar irresistiblemente al lector y en echar luz a la zona de los desastres, a los deseos reprimidos, a los caminos de la excesiva fatiga del trajín cotidiano, o a las tensiones emocionales, privadas y públicas, que son exteriormente creadas, que al asunto del Sínodo; no se relaciona con engañar o con embotar los órganos sensorios, propios o ajenos; a-luz-cinar es proyectar LUZ, iluminar un camino».

Contrario a lo que esperé, que yo le informara que Nacho dijo que él, 'Carlos, como poeta, alucina todo el tiempo' y 'contagia con su rollo', no lo molestó. López Dzur lo convirtió en su motivo para reflexionar sobre el término alucinar, al alegar que, utilizando una licencia poética («de la cual los poetas no tenemos necesidad de pedir, porque todo lo que hacemos con el lenguaje es una contínua infracción, la eterna delincuencia que no justificamos, ni que requiere que pidamos permisos a nadie») lo escribiría como: A-luz-sinar.

Por de pronto, no recordó unos poemas suyos que titulara A Luz Sinar y Entre encinos de luz. Yo insistí en oírlos, en pedir que los recordara. No pudo. Carlos transmite la sensación de una persona que ama la soledad, su voluntad privada y que no le gusta perder un minuto de su valioso tiempo en explicaciones para las que no está preparado.

Simplemente, se limitó a decir que en Andalucía se utiliza una expresión, pasar el sino que significa pasar muchos trabajos y disgustos, y con la expresión andaluza él describe los efectos del lenguaje cotidiano, que son subproductos del lenguaje del sufrimiento y las problematizaciones innecesarias. «Tenemos un sino social y sinodal, un Destino social que nos hace sufrir innecesariamente. Ese 'Sino', definido como hado, es nuestro fatalismo... Fatalismo es echarse por el camino de Don Nadie... El lenguaje sinódico, lenguaje diario, no está expuesto a la luz, aún no ha sido llevado a ella, por lo que, más bien, se quedó destinado a los concilios y asambleas de los poderosos. En el lenguaje cotidiano, solemos, consciente o inconscientemente, estar secuestrados... Sin embargo, es la poesía la que recaptura y libera de ese lenguaje del Sínodo, se lo roba, lo rescata y lo conduce a donde realmente pertenece, a la experiencia íntima; el SINODO-A-LA LUZ nos da ocasión de ver las cosas a-la-luz-sinar y entrar al proceso de liberación, que es la a-luz-sinación por el poema. Este es el tema de los poemas que ahora olvidé, pero un día vengo y te los leo».

A mi presentación informal con López Dzur en el restaurante Norm's de la Calle 17, siguió la visita a Santa Ana de un periodista y escritor de Guanajuato, mi amigo Guillermo Razo Cuevas. Quise reunirlos en casa, presentar a ambos. Me comprometí a organizar una lectura de los poemas de López Dzur y una ceremonia de bienvenida a su revista Sequoyah. Yo quería grabar la experiencia de convivir con estos amigos y escritores, además de presentarlos. Cuando se cumplió mi deseo Carlos López vino con todos los poemas que quiso compartir esa noche y nos obsequió algunos de sus libros ya publicados. Razo Cuevas regaló a López una colección de 444 páginas de sus artículos recogidos en su volumen Periodismo en Libertad, publicado en 1985.

Durante una noche de bohemia, conversación y versos, Carlos López Dzur leyó poemas de libros ya publicados y otros en proyecto. De Heideggerinas, inédito, leyó uno, Arma del delito, que reabrió y rememoró la ocasión de nuestro primer encuentro y lo por él expresado como definición de la poesía: «poner el habla sinodal y pública en la luz de la experiencia interna». Arma del delito dice:


Ya que el lugar original
de la verdad no es el juicio,
ya que es necesario que se verifique
si el Dasein es y será eternamente,
saquen la evidencia que me ocultan,
dén su mentís, sepultureros,
que aún hiede el cadáver.
Repiten lo perseverado, dénse mañas
en la luz, pobres diablos,
que lo descubierto se destruya,
ya no sirve por su olor demacrado.
Abrid esos baúles donde todo lo escondido
se expone como falsa complicidad,
tributo sinodático que se paga al Obispo,
señor de todos los olvidos.

¡Destruyan el sentido común
tan sospechoso!
Yo quiero el cadáver a la vista,
al fin de cuentas, con todos los clamores
acusantes y, a la vista también,
el arma del delito.

10-12-1979 | De Heideggerianas

Ese cadáver mencionado, o lo que hiede, según López dijo, es el lenguaje diario, las propuestas sinodales. «Es una comparación arbitraria, pero a veces lo que se oye es repetición de juicios retenidos y lo que hiede de esa repetición de palabras y juicios es una fiebre sinocal; el lugar de la verdad no es el juicio ni el Sínodo, las estructuras del poder retenido y reteniente, sino la experiencia íntima, en la luz».

Otro poema que nos adjuntó a unas breves antologías, en copias Xerox, su obsequio a los concurrentes, pero que él no leyó aunque lo aludiera varias veces y al que recomendó que lo leyésemos cuando tuviéramos tiempo, fue Más allá del uso, poema al que precede una cita de Martin Heidegger:


... el desmesurado olvido de la humanidad
se obstina, asegurándose a sí misma mediante
lo admitido por el uso que le es accesible
en cada caso: Martin Heidegger



Hay que olvidar al mismo olvido
porque el olvido es cómplice.
Hay que armar las sospechas
contra todo lo que es accesible.
Hay que inventar el golpe más incrédulo
y no confiarse en nada
ni con Nadie.
Sólo así el Zorro emerge,
el zorro bueno del Cimiento.

De Heideggerianas

Entre quienes comentamos el poema, concluimos que olvidamos el lugar de la poesía en nuestras vidas; somos cómplices del lenguaje utilitario, el que usamos todos los días sin compensaciones espirituales. Ese es el olvido que ya no es perdón ni buena voluntad, sino domesticación. «La experiencia íntima es nuestro Sínodo feroz, el lugar donde somos auténticos, armamos sospechas y autolegislamos», dice López Dzur. Fuera de esa experiencia, somos cómplices, perdonadores y agachones. «El buen poema es una invitación al pensamiento crítico; la poesía bobalicona está llena de lo que José Martí llamara las 'palabras coquetas', las infames pleitesías y, por tanto, esa poesía que yo ni hago ni me gusta pertenece al Sínodo externo y social y la influencia adoctrinatoria que ejercen sus lugares comunes».

Acerca de este punto, emplazado a decir qué es poesía y para que sirve, él prefirió leer un poema de su libro en preparación, El libro de la guerra. Un poema que llamó su crítica al Liberalismo burgués:


Vestidos con alarde democrático,
adornados de 'ven y participa, da tu voto',
el Uno va al bailongo, al azar, elegante,
por la danza del díme y el direte
¡y a los comicios, comediante,
que el Gran Cómico espera!
El debate político es la cena de lujo,
cadena de oro, cocktail y abrazo presuntuoso.
Han reducido a pantomimas el proceso.
Distorsión es la sustancia
de la espuma, destilante.
La cartera más rica ha forjado el banquete,
sirve el champagne, te lleva al foro.
La agenda está movida por dinero.

El pobre es la última pulga
en el traje de levita del payaso:
los discursos son los chistes
de este coro de seres lastimosos.

3-5-1990 | De El Libro de la guerra

CLD: Este texto que leí es uno en el que el poeta, el que puede ser cualquiera de nosotros, se coloca como copiloto en la cabina del avión o del buque. Digo copiloto porque él no va al mando. El piloto es siempre un Chingonazo Burgués y toma cuidado del asunto de quién es realmente el que le sirve de copiloto... El poeta que entra a la 'carlinga de mando' es un ayudante del ayudante, es decir, tiene poco poder, pero es de confianza... y, siendo así, al copiloto se le echará muy fácilmente de la cabina de mando. Será fácil excluírlo a conveniencia y esconderlo en un rincón, allá entre la cabina de pasajeros, en la cocina o en la cola... En esta etapa del quehacer público, el comando de lo social, el poeta es tradicionalmente menos que un copiloto... Lo que quiero decir es que la poesía no es la invitada de honor y la bien llamada de las actividades. La poesía es el agasajo de antes de las 12:00 de la noche; la Cenicienta de la imaginación, la hermana no querida a la que se le impone su horario, aún en el día de sus mayores galas...

Tengo muchos poemas que tratan sobre aviones y barcos, marineros y pilotos que son motifs sobre el asunto de la Dirigencia y la Participación en el poder y en la sociedad, es decir, textos sobre el paso de la democracia gentilicia al Estado coactivo... Definir lo que es un viaje es importante porque ir, navegar o volar, hacia donde no se quiere es secuestro, no es viaje... Creo que a esos textos los insertaré en El hombre extendido porque el hombre que se extiende e inmigra es el personaje de mis viajes y, en especial, del Viaje a lo Social... Diré que el viaje ideal al que se pilotea es la ida, por opción, hacia la experiencia íntima, ir hacia la libertad y hacia la a-luz-sinación, implicándose el reprocesamiento del lenguaje mismo; por otro lado, la a-luz-sinación no es optar por el autoengaño ni la extraterritorialidad, sino una percepción desde un estado más alerta como el que tienen los zorros y las águilas...

CDávila: ¿Viaje a la extraterritorialidad?

CLD: Oh, recordé a Nietzsche, extraterritorialidad en el sentido de transmundanería... Nietzsche dice que los símbolos son todos los nombres del bien y del mal y que es una estupidez pretender arrancar una absoluta sabiduría de eso. Es una virtud o el comienzo de una que se hable del espíritu y de los sentidos; pero, hay que recordar que estos son instrumentos y juguetes y que detrás de ellos está el verdadero ser y el vientre de todo ser...

CDávila: ¿Has llegado a una conclusión de lo que es el Ser o el vientre del ser?

CLD: No. Yo sólo hablo sobre un Viaje hacia dos direcciones básicas, la experiencia íntima y social y digo, como Nietzsche y Heidegger, que podemos utilizar los símbolos, los mitos y las virtudes, es decir, lo que designamos los 'instrumentos y juguetes a la mano', y hacerlos recursos de orientación e interpretación. Mucha gente, viéndose con instrumentos a la mano, los toma demasiado en serio. Lucra con ellos más allá de la mínima justicia. Es la gente que utiliza estos instrumentos para oprimir. Otro gente se fanatiza con los juguetes y terminan alienándose con ellos. Son los que juegan sin madurar jamás. En ambas conductas hay un error. Para mucha gente religiosa que no quiere hacer daño a nadie, Dios y sus ángeles, lo místico y sus alegorías, son juguetitos para darse diversión y dicha a título personal. Ellos así podrán ser muy virtuosos y alcanzar estándares morales en ciertas instancias, pero, al no comprometerse con un viaje a lo social, son transmundanos, cómplices de instrumentalistas, egoístas sin querer... ¿De qué vale al hombre decir 'Dios es amor', o 'No matarás', y tolerar a una sociedad colmada de odio, robo y violencia? si esperara que sea Dios quien venga, mil años después, a poner orden, aniquilando a todos... Con el juguetito de Dios y sus leyes sublimes, el género humano ha superado en sus crímenes al panteón y sacerdocio del naturalismo primitivo, ha inventado cruzadas e inquisiciones, ¿por qué?

Mi pregunta es: ¿En qué puede ser el poeta (que se autoproclama benévolo) distinto al creyente que juega hasta sus últimas consecuencias con sus alegorías y sus mitos? ¿Se han preguntado eso? ¿Está él más cerca al que descubriera los instrumentos de poder que al que descubrió sus juguetes a la mano?

CDávila: ¿Cómo contestarías a esa pregunta, Carlos?

CLD: Ya lo hice. El poeta es un intérprete y reelaborador de mitos. A veces él no puede crear mitos que sean socialmente triunfantes (porque muchos de sus mitos son admitidos, aunque no suficientemente influyentes, por razones de poder)... Bueno, todo depende de quién te lee si es que te han dado la oportunidad de dispensar tu palabra o si hay el acceso a tu mito... El poeta abre el mito, desgaja y pela la fruta y la da a probar. El no puede hacer más porque participar de un mito requiere de un proceso de catharsis del participante, abrir la boca y comer. Siempre el poeta está dispuesto a copilotear, a sugerir nuevas direcciones; el poeta como alimentador zorrero, sugiere 'prueba el sabor de esta fruta'. Su función no es meter esa fruta en tu boca y atragantarte. A lo que el poeta no está dispuesto es a ser un secuestrador, un envenenador, el que te asfixia...

Hay un texto mío que sí recuerdo... perdón, no todo, pero que insinúa que el poeta como voz no coactiva se limita a pronunciar...


Por eso, aún el kalû sonoriza y pronuncia
y es Vate de Da'at, dándonos mantrams...
si es que el que oye respeta los tañidos
de una totalidad mayor, ¡ay!
la campana que es corazón profundo.

Frag. de Nabî-Kalû | De Tantralia

El mito para cautivar tiene que hacernos oír campanitas desde cierta distancia, no puede ser una amenaza atronadora, no puede asustarnos, tiene que ser como el tañido que llega desde lejos, del campanario del corazón profundo. De no ser así, estamos en el Show de Cristina en el espectáculo de la chusma a la que se instruye que grite bu bu bu, fuera fuera.

No sé si han visto ese circo romano, donde va lo más infeliz de la Tierra a ventilar sus trapos sucios, las penurias de sus almas, creyendo que alcanzarán alguna catharsis o lavamiento... y terminan exponiéndose al gran ridículo, al desprecio general. En los programas de consejos de las Grandes Harpías, en los talkshow, no hay comprensión ni oferta sanadora para los invitados, sino su linchamiento moral. Van por paga o por voluntad propia, a la hoguera, a la humillación pública. Un corifeo de opinantes, ya autojustificados en moralina barata, les espera para decirles a boca de jarro: Somos mejores que tú, eres un fracasado, ya no eres humano. Estos programas son la puesta en escena del drama barato de la traición humana: Don Nadie devora a sus propios hijos, el Acusador de sus hermanos se entroniza. Desde luego, Cristina, Carmen Salinas o cualquiera sean las 'Potestades del Aire', se llenan de dólares y ofrendan a Mamón...

El mito tiene mucho de ritual de lavamiento. Trae consuelo aún para esos hijos de rebelión, chusma despreciada, de los show baratos de moralina estupidizante, que ya he descrito con los nombres de sus autoras para que no quede duda sobre lo que hablo:


Alegrémonos, porque hay música
para los hijos de la rebelión
y la voz trágica de Melpómene
latiga en Lesbos con sus versos
y hay épicas caliópicas
y profecías del Nabî.

A veces las musas no tienen gentileza
que a gusto veneremos; pero...
¡son todo amor y cantan con nosotros
como el padre que disciplina al hijo amado!
Con maithuna dan testimonio del exilio:
galut kodesh.

Lavémonos los pies con agua de poesía.
Evitemos el encubrimiento que el polvo
de la Tierra y el olvido nos provee.
Vayamos de prisa a los ríos
donde Ella es ondina y sirena,
eco de infinita armonía.

Frag. de Nabî-Kalû | De Tantralia

CDávila: Has dicho en ese poema que 'a veces las musas no tienen gentileza / que a gusto veneremos' y, anteriormente, en el texto El Uno / Don Nadie, 'odiar es posible', ¿qué significa? ¿Que no hay mitos perfectos? ¿Cómo elegir el poema del consuelo, o el Zorro Viejo y copiloto / cantor que nos brinde confianza?

CLD: El poeta como zorro viejo, como copiloto del Viaje a lo social o como 'ladrón benévolo de nuestro corazón', se ofrece no como un marido o compañero de parrandas. No es siquiera un amigo con el que podamos contar. Puede que haya nacido siglos antes; puede que jamás se nos cumpla el deseo de verlo en persona como individuo de carne y hueso, aunque él sea coétaneo. Así que gozar de sus gentilezas, o saber de oídas de sus groserías y desplantes, será lo de menos...

Es difícil ser poeta y zorro viejo. Hay que probarse como buen odiador de la opresión, sin caer en esa tentación de exaltar el redencionismo. Este es el mensaje de la primera parte del poema Que nuestro nombre no vengan, es decir, que el poeta mismo no siga construyendo sobre el ego que dice 'Soy el Elegido':


Que en nuestro nombre
ninguno jure.
Todavía no.
El fin de la coacción está incompleto,
en pañales de corazón estremecido.
Y rivales de ese odio somos:
los acusadores de cada forma de opresión
miran los rostros nuestros, ¡ay!
que no juren por mis nombres,
todavía no.

Que en nuestro nombre no vengan | De El Libro de la guerra

¿Cómo es posible que se crea en redentores que no redimen? La historia prueba que se quedan a mitad de camino. Que el problema sigue ahí. No hallo un sólo individuo, por más zorro, heroico, mártir y luchador, que haya sido que sea digno de ser llamado 'redentor' ajeno, 'redentor de patria', rendentor del espíritu social... Invocar por esos nombres es una arrogancia. Uno puede redimir, hasta cierto punto, a su persona, cumplir la responsabilidad mínima que tenemos con nosotros mismos; pero el día que comencemos a creer que redimimos otra cosa, se comienza a loquear... Puede que lo que suceda es que ya dejamos de ver a ese mundo que está ante nuestras narices...

El maltrato está ahí, siendo.
La autonomía del ser, raíz,
y quienes alentamos el gesto liberador,
tan débiles y sedientos estamos.

No todavía no,
los enemigos del interés egoico
y del control hostil, como niños son,
y los aplastan mezquinamente
por un mendrugo menos,
sin darles el pan.

Que no venga con sus actos
de golpes bajos y su falsa buena voluntad.
Biafra quiere más que caridad.
Somalía quiere aún más
que Christian Children Fund.
Que las revoluciones oscuras
desaparezcan, mucho mejor.

Que no vengan los homicidas
con consenso o sin él.
Que no vengan los héoes del aúpa
ni ángeles redentores ni mana
que de los cielos baje o se quiera.
Ni profetas de nuevo cuño
ni hijos de la Ley,
ni obreros del falso perdón
ni hombres blancos
de selectiva piedad
ni iluminados ni gurúes...

No. Que no vengan
porque son ladrones
que saben posar, tozudos del relajo,
inventores de magia y más allá.
Que no vengan los que en Todo
explican a Dios, los absolutistas
de la globalización,
los del Nuevo Orden Mundial,
los agoreros de diablos sociales,
los perseguidores de guerrillas
y gesticulación, los piadosos en las cumbres,
¡ay no! que no vengan con su Verdad.
¡Que nos dejen morir,
que nos dejen luchar!

Que en nuestro nombre no vengan | De El Libro de la guerra

Este poema es un ejemplo de lo odioso que soy... odioso por exceso de sinceridad y por cautela. Esto es un carlancón lleno de incredulidad... yo creo que el poema es necesario. Estoy limpiando las veredas por donde voy a pasar como zorro... Es que mucha de la gente que habla sobre misericordia, redimir a los pobres y hambrientos, gente que dizque está haciendo mucho por la libertad y contra la opresión, es la misma que manipula el discurso con simulacros de piedad. Es gente que ya se ha santificado a sí misma...

CDávila: ¿Crees en la santidad? Me da la impresión que la redefinías en un poema que leíste?

La gente venera a santos que alguna vez fueron, moralmente, unos tal por cuales, libertinos y matones, espada en manos. Sin embargo, terminaron siendo mitos vivientes. O bien, parte de los más influentes mitos del Sínodo... Tomemos, por ejemplo, a San Agustín, el creador de la Filosofía del Espíritu y el primero entre los cristianos en hablar sobre la 'experiencia íntima'; yo lo considero un Zorro Viejo, pese a su juventud fornicaria y a sus accidentadas búsquedas de una verdad, sus mitos privados de libertad y de consolidación espiritual. El pasó del maniqueísmo al escepticismo, después transitó por una etapa estoica y, finalmente, arribó al cristianismo por la vía de las predicaciones de Ambrosio... Yo no creo que la Iglesia Católica esté ya en el espíritu de San Agustín, lo que es lamentable... es decir, yo no creo en la santidad de la Iglesia, pero creo en la excelencia de ciertos valores... Quizás no sea San Agustín lo que más hiede del lenguaje sinodal de la iglesia como institución humana... Los mitos, como todo sistema de creencia, tienen sus limitaciones; los juguetes se rompen, los instrumentos caducan. De ahí la importancia de renovar constantemente los códigos del lenguaje y el marco paradigmático al que el poeta aporta un mito.


Ninguno me ha querido conocer.
De casta aparte soy, prieto buey.
Hijo del dios visible, Kynikos.
¿Por qué torturan mi imaginación?
Soy la santidad, en rutas del agua
vertida en vida, en ser, en entidad.
Dulce y jugosa mi sangre es.
Como el árbol, crezco
y mi raíz es profunda
y hay más paz en mi sombra
que en las suyas, dejadme al menos
pasar hoy y no me vayan a golpear, no.
La autodefensa me atrae,
pero prefiero la tranquilidad.

Del El hombre extendido

Esta es una definición de la santidad: la Vida es Santa... y también es santa la mansedumbre, en sentido moral; mucho más porque es poderosa como la vida y se puede defender. Todo lo que tiene la virtud de la autodefensa es santo. Con la imagen del Buey de Kynikos están definidas dos cosas: la santidad de la materia que va en tránsito hacia la espiritualización, o como dije en el poema, 'la santidad vertida en vida, en ser, en entidad'. Todo lo que se aparta de la violencia es santo... Otra cosa que yo considero santa es la necesidad misma, el proceso y raíz del cambio.

Continuará

El Zorro y sus muchas carlancas / 13-5-1994


Reproducido de El reportero gráfico (semanario, agosto 1990)





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